Relevamiento
Una visita al terreno: orientación, viento, agua, suelo y qué vegetación quedó. Dos horas y muchas fotos.
Proyectos
Cuando el terreno es grande, o cuando lo van a cuidar varias personas, conviene un plano y una lista. Es lo que hacemos en esta parte del trabajo.
Una visita al terreno: orientación, viento, agua, suelo y qué vegetación quedó. Dos horas y muchas fotos.
Sectores, especies por sector, cantidades y orden por año. Pensado para que se pueda hacer en etapas.
Una página con qué regar, cuánto y hasta cuándo. Es el documento que decide si la plantación prende o no.
A los seis meses volvemos a mirar. Si algo se perdió, reponemos lo que corresponda y ajustamos el riego.
Empieza con una visita al terreno. Miramos orientación, viento dominante, dónde se junta el agua cuando llueve fuerte, qué queda de vegetación original y qué hay del otro lado del alambrado, que suele decir más que cualquier estudio.
De ahí sale un plano simple —sectores, no posiciones exactas— con una lista de especies y cantidades por sector, y un orden de plantación por año. Casi nunca recomendamos plantar todo junto: es más barato y sale mejor en dos o tres etapas.
El proyecto se cobra por separado de las plantas, con un monto fijo según la superficie. Si después comprás las plantas acá, descontamos el honorario del proyecto de la primera compra.
Trabajamos con escuelas y con grupos de vecinos a precio de costo de las plantas, sin honorario de proyecto, siempre que haya alguien concreto que se haga cargo del riego durante los dos primeros veranos. Sin esa persona el proyecto no arranca, porque ya vimos cómo termina.